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"BRAVE" o Como entrenar a tu Oso de Pixsney


Pixar nos lleva a través de una animación visualmente atractiva y evocativa de las tierras de Highlander o Corazón Valiente en Escocia, así como también de los mundos de la mismísima Tierra Media de El Señor de los Anillos en su primera parte, un mundo de leyenda, mitos entroncados en la tradición oral escocesa, pero también europea, donde se agitan las gaitas, las faldas verdes de cuadritos, el espíritu guerrero, las criaturas fascinantes y salvajes.  Tanto la fotografía como la dirección son responsables de transportarnos a un viaje que recuerdan esos paisajes míticos tan bien recreados en otras películas, así como también ecos de la mitología de una diosa como Artemisa (Ver Artículo referenciado al final).

Recogiendo lo observado también en el documental “La Historia de Pixar” (2007) es posible ver en Brave, una muestra de esa especie de “fusión” consumada entre Pixar y Disney, la cual esta llena de una admiración mutua de parte y parte, en palabras de John Lasseter o Steve Jobs, tanto que alguna gente de Disney ven en los creativos de Pixar, cosas de Walt Disney.  Además ¿porque es muestra de esa imbricación de esas dos empresas del entretenimiento y de la creatividad?, porque es una incursión de Pixar en el territorio de Disney, poblado de castillos, princesas, leyendas de antaño, especialmente europeas y demás.  En Brave también encontramos a Steve Jobs en un homenaje al final de los créditos.

El territorio de Pixar es el mundo contemporáneo por excelencia: Los Increíbles, Bichos, Buscando a Nemo, Ratatouille, Up, Toy Story, Cars, Monters Inc. o Wall-E, un mundo donde además lo industrial, es importante, esta muy presente, muy visible en casí todas.  Por tanto Pixar fue al mundo Disney con Brave.  Esta es quizás la sexta película de Pixar desde que fue adquirida por Disney en 2006.

Luego también nos recuerda indudablemente el reciente éxito animado de Dreamworks, “Como entrenar a tu dragón” (2010) por la recreación de un mundo de las altas cumbres europeas de pueblos de luengas cabelleras y barbas profusas, celtas o vikingos, de alguna manera se parecen.  De ahí como entrenar a tu oso, no en vano Brave, se conoció originalmente como El Oso y el Arco.  Pero además guardan como leitmotiv ambas películas, como gancho narrativo y casí emocional, la historia del joven heredero del clan o del trono, que es un poco el niño salvaje que se declara en rebeldía.  Ese enfrentamiento entre lo que un reino y su familia le piden y lo que el llamado de lo salvaje, el instinto, el destino como lo llama Merida, la princesa de Brave, les pide por otro lado.  A diferencia de “Como entrenar a tu Dragón” en Brave no hay estas criaturas aladas sino osos.

Entonces Pixar incursiona en un territorio Disney, el de las princesas, en la misma temporada en que se estrenaron dos nuevas versiones de Blanca Nieves, lo que llaman la ola, y en un tema algo similar, a lo que Dreamworks recientemente hizo.  Los responsables de devolverle toda la magia a los juguetes, de volverlos jocosos y con corazón, mucho corazón, a los automóviles y a los robots, se van por el cuento, ese de bosques y brujas, y salen indemnes de esta aventura, redescubriendo una leyenda propia de la cultura escocesa y recreando un mito, en el cual dan cuenta de una genuina historia sobre lo que es el valor, aquel que habita en el corazón, la valentía para encontrar el destino de sí mismo y creer en el, en los propios deseos, o sueños, como quieran llamarlos, el camino de un sujeto.


Un camino no exentó de peripecias, conflictos y dramas, como en la vida real, jugársela por ser uno mismo, sin saber si quiera a veces, lo que se anhela ser, no es sencillo.  Brave resulta un sencillo pero encantador relato sobre la importancia del respeto a la libre determinación del otro, sin importar quien sea el uno u el otro.  El que busca su destino, un poco a tientas, y el que puede ver un poco más, pero debe respetar esa búsqueda.
Dentro de esta historia hay un corazón también, como en otras de Pixar, en esa historia de bosques, montañas, gaitas, arcos y mucha cerveza escocesa, la historia familiar de la Familia del Rey Fergus es ese corazón, especialmente entre el lazo invisible entre Madre e Hija, la Reina y la Princesa Merida.

No son muchas las películas, que exploran este lazo Madre e Hija, y menos aquellas que más allá de plantear esos conflictos que anidan en esa particular diada, plantean posibles soluciones, posibilidades que solo devienen del corazón, del amor.  Brave resulta también ser la primer película de Pixar en la que una mujer esta en la dirección y además fue la creadora del proyecto, Brenda Chapman, codirectora con Mark Andrews y Steve Purcell.


He ahí algo por lo que siento que Brave, entre otros aspectos, debe ser destacada, entre los films de animación, por la descripción de ese lazo.  Es la magia, el hechizo de la transmutación lo que posibilita en Brave, las reflexiones, la misma historia, el drama, nada original, muy similar a lo que ocurre en El Castillo Ambulante (2004) o El Viaje de Chihiro (2001) de Hayao Miyazaki, la magia como posibilitador de lecciones profundas y no fáciles que nos da la vida.  No es en vano el parecido entre la bruja de Brave y la de Chihiro, y que además la heroína o protagonista, resulte una niña como en muchas películas de Miyazaki, pero por primera vez en Pixar.  Más allá del cine de animación, hay películas fantásticas con tramas similares como Los Hermanos Grimm (2005), también comedias que exploran este tipo de equívocos o hechizos, con mayor o menor acierto: “Animal” (2001) con Rob Schneider, “De los 13 a los 30” (2004) con Jeniffer Garner, “Big” (1988) con Tom Hanks o “Freaky Friday” con Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis.

Brave de alguna manera muestra quizás con menos humor que estas ultimas cuatro películas, pero de una forma más esencial, la importancia de que los lazos entre padres e hijos, entre unos y otros, entre una generación y otra, solo pueden comprenderse poniéndose en el lugar del otro, evocando de una forma lo más vital posible, la vitalidad irrefrenable que significa ser joven o ser niño, así como también el amor sobreprotector de los padres y la importancia de los lazos familiares frente a la libertad solitaria del individuo.  Son nudos que habitan en los conflictos padre e hijo, y para los que no hay un manual de trabajo o una brújula inventada, lo que en Brave hay, es el retrato sensible de esa complejidad, y la sugerencia invisible de todo lo que puede implicar resolverlos.  También una posible metáfora sobre la necesidad de rescatar algo de lo animal en nosotros, pero también de recordar que lo más humano de nosotros es el amor, el cual nos permite aceptar al otro aun sin comprenderlo del todo.


Cuando me refiero a sencillez en Brave, es porque las películas de Pixar, no son nada sencillas en realidad, en mi opinión al menos, están llenas de un montón de situaciones, giros, tramas, subtramas, personajes secundarios que introducen nuevas situaciones y demás, en cambio en Brave, todo esta encauzado realmente hacia Merida y su madre, la Reina Ellinor, ellas al final de todo, resultan el gran porque de la película, y los demás personajes, unos más graciosos que otros, son un tapete colorido y atractivo escocés de fondo.  De ahí que quizás hay muchas cosas de lo que esperamos de Pixar que en Brave no lo vamos a encontrar, por citar la película a nivel temático, más similar a Brave de Pixar, como es Buscando a Nemo, donde también lo fundamental es la relación entre un padre y un hijo, ahí ese otro gran personaje es el mar, con todas esas enseñanzas, personajes y subhistorias que enriquecen esa gran película, lo cual no esta en Brave, el bosque no es ese gran personaje, ni esta poblado de múltiples personajes para aportar algo a la historia, a eso me refiero con sencillez, o quizás con clasicismo.  Esta es una historia de Pixar dentro de Disney a más no poder, en su territorio y con sus reglas, por tanto Pixsney.

Sí quieres saber más sobre la mitología y algunas posibles claves culturales detrás de la historia de Brave, te invitamos a conocer este artículo Brave: “The Bear and the Bow”: Bear Mythology  de Ellen N. Brundige en la pagina web MYTHPILE.

Dirección: Brenda Chapman, Mark Andrews, Steve Purcell
Elenco: Kelly Macdonald (Merida), Emma Watson (Ellinor), Billy Connolly (Fergus) y Julie Walters (La Bruja).  93 minutos (USA, 2012)
Productoras: Disney y Pixar  

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